jueves, 7 de enero de 2016

Los Mejores consejos para los que quieren hacer ejercicio por primera vez.


Antes que nada, define tus objetivos.


Tu rutina y tu dieta dependerán de lo que quieras lograr. Por ejemplo, bajar tu consumo de calorías y hacer cardio es mucho más efectivo para bajar de peso que para construir músculo, y viceversa.

Escoge un ejercicio que disfrutes mucho, porque lo vas a hacer muy seguido.
















No te hagas una rutina que odias, el ejercicio debería ser uno de los momentos más felices de tu día. Si correr o ir al gimnasio te parece aburrido, busca otros programas, prueba practicar algún deporte. No te conformes hasta que encuentres una rutina que te haga genuinamente feliz.

Habla con un doctor.

Entérate de lo que es capaz tu cuerpo, especialmente si tienes un problema de salud o si eres mayor de 50 años. Según tu cuerpo o tu condición física, podrías necesitar ejercicios menos intensos, o de menor impacto; si no tomas esto en cuenta, aumentarás tu riesgo de sufrir una lesión.

Inviértela al ejercicio, te hará sentir mejor.

Vas a necesitar una botella bonita para beber agua, ropa de ejercicio, la que se te vea mejor; los dos pares de tenis más cómodos que encuentres y unos buenos audífonos.
Esto cumple un doble propósito: te motivará para seguir entrenando y te dará un sentido de responsabilidad porque ya gastaste dinero.



La rutina es más efectiva que la motivación.

La motivación cambia y desaparece. No necesitas fotos de gente fuerte con texto cursi encima, necesitas una rutina. Escoge la hora más inútil de tu día y dedícasela a tu entrenamiento.

Escucha a tu cuerpo, déjalo descansar.

Después de tu primer entrenamiento te sentirás como un campeón pero, si es tu primera vez, al día siguiente no podrás moverte. Deja que tu cuerpo se acostumbre a la rutina. Si debes esperar uno o dos días, es preferible a una lesión.

Y ya que te acostumbres, no te saltes ni un día.

La clave del progreso es la constancia. Tampoco tiene que ser diario, cinco días a la semana son suficientes para una buena rutina. Procura trabajar un grupo muscular distinto cada día, para dejar que tu cuerpo descanse.

Nada que sea fácil vale la pena.


No le creas a los infomerciales. Los cinturones magnéticos, el Bio Shaker y los otros aparatos para ejercitar mientras ves la tele, no sirven. Por otro lado, los programas de ejercicio tipo T25 y P90X , están diseñados para principiantes y te dejan avanzar a tu propio ritmo, por lo que son una excelente opción para empezar a ponerte en forma desde tu casa.


No te olvides de calentar.



Un calambre te puede arruinar el día y, una lesión, la rutina entera. No hagas estiramientos como los tontos de la foto, sólo tensará tus músculos y aumentará las probabilidades de lesionarte. Para calentar, comienza con una versión más ligera de tu rutina y ve incrementando poco a poco la intensidad.

Arma un playlist.


Prepárate con un playlist compuesto de todas tus canciones favoritas, las más rápidas, para que ayuden a elevar tu ritmo cardiaco.

Durante media hora al día, no estarás disponible para nadie.

Desde el momento en que empiezas a calentar, hasta el último aliento de tu rutina, olvídate de contestar llamadas o mensajes. Así te concentrarás mejor y acabaras más rápido. Además te dará un momento de paz y te ayudará a organizar tus pensamientos.

Ajusta tu dieta gradualmente.

Comenzar a comer puras pechugas de pollo de la noche a la mañana te va a deprimir. Trata de comer más limpio, evita la comida chatarra y cocina siempre que tengas oportunidad.

Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.
Tú eres el resultado de todas las cosas que haces diario. Con el tiempo, cambiar cualquier detalle resultará en cambios evidentes.

¿Tomas una coca diario? Cámbiala por agua. ¿En la noche te compras un frappe? Mejor pide un americano con hielo. Tú sabes cuáles son tus malos hábitos, deshazte de los más desechables, uno por uno, para que no duela.

Cuenta calorías una semana, después olvídalo.

Contar calorías es importante para saber cuánta energía estás consumiendo y cuánta debes quemar. También es un dolor de huevos. Prueba contar calorías una semana, te harás de la idea general y con el tiempo se convertirá en un proceso automático.

Escoge un día gordo y hazlo el más feliz de la semana.



El día gordo es el día que la dieta no existe. Necesitas uno para no volverte loco. Consiéntete: hazlo en fin de semana para comer todo el día, visita los restaurantes más atascados de la ciudad, prepara uno de nuestros gloriosos videos de comida y sube el resultado a tus redes para enseñarle a la gente cómo se debe disfrutar la vida.

Planea los días en los que podrías romper la rutina y adelántate a las circunstancias.


En algún momento del año te enfermarás, o saldrás de vacaciones. Debes planear para no perder el hábito. Si puedes, ejercitarte en casa. Si no tienes tiempo, al menos trata de seguir la dieta.


No te preocupes si no ves cambios de inmediato.

Rob Sulaver, de Bandana Training, lo describe muy bien con la regla de 2-4-8: Si eres constante, necesitarás dos semanas para empezar a sentir cambios, cuatro para empezar a verlos y ocho para que los demás lo noten.

Olvídate de la báscula.

No te peses hasta que empieces a verte como quieres o sólo te vas a deprimir. Los números no significan nada. Puedes perder peso en grasa y recuperarlo en músculo, pero si sólo te guías por el peso, vas a sentir que no estás haciendo progresos.

Tómate fotos.


El progreso es gradual pero tú te ves diario al espejo y no lo notas. Tómate una foto de cuerpo completo antes de empezar a hacer ejercicio y tómate otra igual dos meses después. El resultado será tan claro que vas a querer ejercitarte otros dos meses.

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