Antes que nada, define tus
objetivos.
Tu
rutina y tu dieta dependerán de lo que quieras lograr. Por ejemplo, bajar tu
consumo de calorías y hacer cardio es mucho más efectivo para bajar de peso que
para construir músculo, y viceversa.
Escoge
un ejercicio que disfrutes mucho, porque lo vas a hacer muy seguido.
No te hagas una rutina que odias, el ejercicio debería ser uno de los momentos más felices de tu día. Si correr o ir al gimnasio te parece aburrido, busca otros programas, prueba practicar algún deporte. No te conformes hasta que encuentres una rutina que te haga genuinamente feliz.
Habla
con un doctor.
Inviértela
al ejercicio, te hará sentir mejor.
Vas
a necesitar una botella bonita para beber agua, ropa de ejercicio, la que se te
vea mejor; los dos pares de tenis más cómodos que encuentres y unos buenos
audífonos.
Esto cumple un doble propósito: te motivará para seguir entrenando y te dará un sentido de responsabilidad porque ya gastaste dinero.
Esto cumple un doble propósito: te motivará para seguir entrenando y te dará un sentido de responsabilidad porque ya gastaste dinero.
La rutina es más efectiva que la motivación.
La
motivación cambia y desaparece. No necesitas fotos de gente fuerte con texto
cursi encima, necesitas una rutina. Escoge la hora más inútil de tu día y
dedícasela a tu entrenamiento.
Escucha
a tu cuerpo, déjalo descansar.
Después
de tu primer entrenamiento te sentirás como un campeón pero, si es tu primera
vez, al día siguiente no podrás moverte. Deja que tu cuerpo se acostumbre a la
rutina. Si debes esperar uno o dos días, es preferible a una lesión.
Y
ya que te acostumbres, no te saltes ni un día.
La
clave del progreso es la constancia. Tampoco tiene que ser diario, cinco días a
la semana son suficientes para una buena rutina. Procura trabajar un grupo
muscular distinto cada día, para dejar que tu cuerpo descanse.
Nada
que sea fácil vale la pena.

No
le creas a los infomerciales. Los cinturones magnéticos, el Bio Shaker y los
otros aparatos para ejercitar mientras ves la tele, no sirven. Por otro lado,
los programas de ejercicio tipo T25 y P90X , están diseñados para principiantes y
te dejan avanzar a tu propio ritmo, por lo que son una excelente opción para
empezar a ponerte en forma desde tu casa.
No te olvides de calentar.
No te olvides de calentar.
Un
calambre te puede arruinar el día y, una lesión, la rutina entera. No hagas
estiramientos como los tontos de la foto, sólo tensará tus músculos y aumentará
las probabilidades de lesionarte. Para calentar, comienza con una versión más
ligera de tu rutina y ve incrementando poco a poco la intensidad.
Arma un playlist.
Prepárate
con un playlist compuesto de todas tus canciones favoritas, las más rápidas,
para que ayuden a elevar tu ritmo cardiaco.
Prepárate
con un playlist compuesto de todas tus canciones favoritas, las más rápidas,
para que ayuden a elevar tu ritmo cardiaco.
Durante media hora al día, no
estarás disponible para nadie.
Desde
el momento en que empiezas a calentar, hasta el último aliento de tu rutina,
olvídate de contestar llamadas o mensajes. Así te concentrarás mejor y acabaras
más rápido. Además te dará un momento de paz y te ayudará a organizar tus
pensamientos.
Desde
el momento en que empiezas a calentar, hasta el último aliento de tu rutina,
olvídate de contestar llamadas o mensajes. Así te concentrarás mejor y acabaras
más rápido. Además te dará un momento de paz y te ayudará a organizar tus
pensamientos.
Ajusta tu dieta gradualmente.
Pequeños cambios pueden hacer una
gran diferencia.
Tú
eres el resultado de todas las cosas que haces diario. Con el tiempo, cambiar
cualquier detalle resultará en cambios evidentes.
¿Tomas una coca diario? Cámbiala por agua. ¿En la noche te compras un frappe?
Mejor pide un americano con hielo. Tú sabes cuáles son tus malos hábitos,
deshazte de los más desechables, uno por uno, para que no duela.
¿Tomas una coca diario? Cámbiala por agua. ¿En la noche te compras un frappe?
Mejor pide un americano con hielo. Tú sabes cuáles son tus malos hábitos,
deshazte de los más desechables, uno por uno, para que no duela.
Cuenta calorías una semana,
después olvídalo.
Contar
calorías es importante para saber cuánta energía estás consumiendo y cuánta
debes quemar. También es un dolor de huevos. Prueba contar calorías una semana,
te harás de la idea general y con el tiempo se convertirá en un proceso
automático.
Contar
calorías es importante para saber cuánta energía estás consumiendo y cuánta
debes quemar. También es un dolor de huevos. Prueba contar calorías una semana,
te harás de la idea general y con el tiempo se convertirá en un proceso
automático.
Escoge un día gordo y hazlo el
más feliz de la semana.

El
día gordo es el día que la dieta no existe. Necesitas uno para no volverte
loco. Consiéntete: hazlo en fin de semana para comer todo el día, visita los
restaurantes más atascados de la ciudad, prepara uno de nuestros gloriosos videos de
comida y sube el resultado a tus redes para enseñarle a la gente cómo
se debe disfrutar la vida.
El
día gordo es el día que la dieta no existe. Necesitas uno para no volverte
loco. Consiéntete: hazlo en fin de semana para comer todo el día, visita los
restaurantes más atascados de la ciudad, prepara uno de nuestros gloriosos videos de
comida y sube el resultado a tus redes para enseñarle a la gente cómo
se debe disfrutar la vida.
Planea los días en los que podrías romper la rutina y adelántate a las circunstancias.
En
algún momento del año te enfermarás, o saldrás de vacaciones. Debes planear para
no perder el hábito. Si puedes, ejercitarte en casa. Si no tienes tiempo, al
menos trata de seguir la dieta.
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